sábado, 20 de diciembre de 2008



Salí de mi casa, a caminar, a querer creer, a querer pensar, que cada cuadra que caminara iba a ser un lugar más lejos tuyo, un paso menos a olvidarte, un paso menos a dejar de pensar en vos. Caminaba por cuadras por las que solíamos hacerlo juntos, por cuadras en las que íbamos tomados de la mano, abrazados. Y me acorde de mi, de vos, de nosotros, de lo que cambiamos, de lo que sigue igual, de lo que nunca vamos a poder cambiar, me di cuenta de como crecimos, como cambiamos, como aprendimos, como sufrimos, como nos hicimos bien y camine recordando tiempos que posiblemente ya no volverán, pero que dejan en mi una experiencia inigualable, una felicidad inmensa y una tristeza gigante también. bronca, odio, amor, enojo, felicidad, inseguridad, seguridad, quererte tener para siempre conmigo, querer no verte nunca más en mi vida. sentimientos contradictorios. Y así hasta llegar a nuestra calle, dí tantas vueltas que llegue al mismo lugar, mi hogar. Me senté donde lo hice hace un tiempo atrás, con la diferencia de que al lado mío estabas vos, y hoy no estabas, y ya no vas a estar. Y me sentí chiquita, indefensa, vacía. y miraba a mi costado, esperando verte y creo que te vi, pude imaginarte perfectamente sentado al lado mío, abrazándome; agarrándome de la mano, y me acorde de las palabras de ese día, del primer beso, y también me acorde del último. y hubiera querido que el primero durara mil primaveras más, y que el último no terminara nunca.
Powered By Blogger

Seguidores